El buen lector nace, pero también se hace

By LeerMx 1 semana agoSin comentarios
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Mis cinco métodos para convertir toda la lectura en un placer

 

Leo muchísimo. Soy una lectora voraz que dedica buena parte de su tiempo libre —e incluso, el que no lo es— a leer. Leo cualquier libro que me caiga entre las manos, desde clásicos de renombre hasta best sellers de baratillo. Y lo hago con el mismo gusto y la misma idea que cada libro es una aventura que recorrer y que incluso, los más anodinos y superficiales, tienen algo que contar. Porque un libro siempre será una forma de comprender el mundo que nos rodea e incluso, a nosotros mismos. Un elemento indispensable para analizar la época que nos tocó vivir. De manera que, siempre valdrá la pena leer incluso lo que nos parece a primera vista que no tiene mucho que decirnos.

También leo muy rápido. Tengo el hábito de la lectura desde muy niña y aprendí que leer es un proceso de aprendizaje donde la paciencia, el entusiasmo y sobre todo, cierto método, lo hace más ameno de lo que podría ser. Aprendí también, que leer es una forma de sintetizar y reestructurar información, de comprender la palabra como una herramienta de creación y no sólo, como una idea estática en en una página impresa. De hecho, leer es el mayor ejercicio de imaginación, es una manera profundamente personal de asumir la realidad y mucho más aún, de analizar nuestras propias ideas a través de lo que leemos, de la visión y la interpretación de alguien más. Así que leer es una estructura en sí misma, una búsqueda de respuestas e incluso, una manera de soñar.

Es una pregunta que me hacen con muchísima frecuencia: ¿Cómo lees tantos libros? Por supuesto, la respuesta no es sencilla —en apariencia— pero se podría resumir en una sola palabra: Método. No hay nada misterioso en mi manera de asumir mi hábito por la lectura. En realidad, con el correr de los años y sobre todo luego de que mi pasión se transformara en mi trabajo, comprendí que paladear un libro —casi con sensualidad— es un ejercicio de imaginación, una manera de mantener saludable y fuerte el músculo más poderoso del cuerpo humano: el cerebro. Así que, he descubierto que leer es una forma de no solo disfrutar de un vicio tan delicioso como valioso, si no además, encontrar una manera que forme parte de tu vida.

 


 

¿Y en qué consiste mi método para degustar la lectura de cualquier manera y en todo momento? Se podría sintetizar así:

1. Disfruta lo que lees

Muchas veces, un lector flojo solo es un lector que no ha encontrado el libro adecuado que leer. No todos tenemos los mismos gustos e inclinaciones literarias, y definitivamente la literatura no es un tipo de expresión que todos percibimos de la misma manera. Así que, no te preocupes si no sientes el menor deseo de leer grandes clásicos o si las historias inmortales te dejan indiferentes. La lectura es un hábito personal y descubrir lugares de tu mente que te son totalmente desconocidos. Escoge libros por los que sientas afinidad, que te hagan sentir curiosidad. ¿Lo tuyo es el romance? ¿El terror más gore? No sientas vergüenza y disfrútalo. Leer es una aventura que comienza en tu mente. Pregunta recomendaciones a lectores de confianza, busca historias que atrapen tu imaginación y te despierten emociones. No hay buenos o malos libros: hay un libro para cada lector.

 


 

2. Ve a tu ritmo

Así que conseguiste un libro con una historia que te apasiona y estás muy motivado para terminarlo… pero temes no hacerlo. Es común que un lector con poco hábito de lectura, abandone un libro por descuido o cansancio. Seguramente le ha ocurrido antes y es una de las excusas más frecuentes que escucho cuando alguien intenta retomar el hábito de leer: «Nunca termino un libro». Dejar de leer un libro sin completarlo puede desmotivar para continuar, claro pero eso no quiere decir que no puedas retomarlo. No te rindas: prosigue la lectura incluso meses después que la empezaste. No hay una regla que diga o te obligue a terminar un libro en un lapso de tiempo concreto. De hecho, en ocasiones, me ha parecido sumamente estimulante retomar la lectura de un libro que abandoné —lo he hecho, claro— y encontrar un elemento novedoso en esa historia que quizá me aburrió al principio o me dejó un poco decepcionada. Cada libro es un mundo y se recorre de manera distinta. Disfrutado, paladeado con gusto y sin presiones. De pronto, descubrirás que leer un libro como quien paladea una buena comida —con lentitud y atención— hará la experiencia totalmente nueva.

 


3. Los buenos momentos de lectura

Siempre he dicho que las escuelas tienen una gran responsabilidad en la destrucción del hábito de lectura del adulto. En las escuelas se obliga a leer, se presiona al alumno con calificaciones y castigos para que termine de la lectura de los libros asignados. ¿El resultado? Que el adulto que fue educado bajo esa percepción asume la lectura como un hecho incómodo, una obligación impuesta. De manera que para comenzar a disfrutar de la lectura, hay que crear un nuevo hábito: leer por placer. Disfruta de la lectura como parte de una rutina que te resulte agradable. Lee en tus momentos privados, tomando tu bebida favorita, en tu cuarto predilecto. Muy pronto descubrirás que leer puede ser no solo la mejor manera que tienes para relajarte si no además, la manera más sencilla que encontrarás para estar a solas y disfrutar de momentos de tranquilidad.

 


4. Encuentra tu propio mundo en las palabras

Como dije antes, leer es un ejercicio de imaginación. Así que disfruta tus lecturas a todo nivel, construye una experiencia sensorial con cada una de ellas. Imagina las escenas con detalles, brinda rostros a los personajes, enamórate de las historias. ¿Te parece ridículo? No lo es tanto. Al leer, todos nos hacemos niños, de alguna manera entramos en ese mundo de la imaginación que abandonamos al crecer y en el que todo podía ocurrir. ¿Recuerdas cuando jugabas de niño donde eras ese policía valiente, el bombero invencible, el héroe poderoso? Una buena lectura puede obsequiarte la misma emoción, esa sensación de crear un mundo a tu medida.

Uno de mis profesores de la universidad sugería que para leer libros especialmente densos, lo más recomendable era traerlos a la realidad. Y luego añadía: «Y una vez que lo hiciste, arrójate en su mundo y vuela a la fantasía». Un libro es una invitación para extender tu mente en todas direcciones, para encontrar perspectivas nuevas, para paladear aventuras a todo nivel. De manera que, toma ese libro que tanto te despierta la curiosidad y con la primera palabra, comienza a recorrer un mundo desconocido. Ese que está en tu mente a punto de crearse.

 


5. Uno a la vez

Si eres un lector veterano, seguramente disfrutas como yo, de leer varios libros a la vez. Pero si recién comienzas —o retomas— el hábito de la lectura, te recomiendo que vayas paso a paso. Leer dos o tres libros a la vez, te confundirá y sobre todo, hará que probablemente abandones un par en beneficio de terminar uno de ellos…que puede tampoco termines. Te recomiendo entonces, comenzar un libro y tratar de terminarlo, como quieras y de la manera que quieras. Si no lo logras, toma el siguiente. Tente paciencia y no te presiones: aprender a leer —otra vez— es como construir un edificio hermoso y enorme. Requiere tranquilidad, planeación y dedicación. Y te aseguro: valdrá la pena.

¿Consejos sencillos? Sin duda, pero te aseguro que todos han ayudado, de una manera u otra, varios lectores que conozco a retomar el hábito de leer. Una manera quizás de descubrir tu propia visión sobre el mundo literario y lo que es aún más importante, tu particular relación con la página escrita.

 

 


Aglaia Berlutti

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