Lectores compulsivos

By LeerMx 7 meses agoSin comentarios

Leer en las filas, leer en el transporte público, leer en el baño, leer en cada momento libre del día; eso… es de lectores compulsivos.

Hace poco supe de una campaña que busca que los libros viajen, que lleguen a otras manos y que lo más polémico de toda la campaña: que los libros sean donados por nosotros mismos.

Al principio me sentí extraña, no quería deshacerme de mis eternos compañeros, los que tantas historias me han dado y tantas locuras me han hecho hacer.

Y fue precisamente ese sentimiento lo que hizo darme cuenta de que me hace falta desprenderme, vivir “en el camino”, disfrutar cada palabra, cada poema, cada página que me marque, subrayar, doblar páginas, aprenderme las frases que me gusten más, y después…. dejarlo ir, regalar mi libro – exceptuando las ediciones especiales de mis favoritos – a alguien que lo necesite más que yo, a la persona que quiera ver el mundo con los ojos que me hicieron ver pequeñas flores de no me olvides cuando todo parecía terrible.

Yo también he sido la que compra libros usados, desgastados por tantas manos y por tantos años, y lo celebro. Celebro las marcas, los pensamientos y las razones que llevaron a esos seres de humo a dejar que sus libros volaran y llegaran a mis manos.

Y entonces los lectores compulsivos vamos a ser más, habrá libros en donde había armas e historias en donde ya no quedaba nada. Lo pienso y me asusta, pero me emociona pensar que a pesar de que algunos títulos se van a sacrificar, no será en vano, porque al final del día las palabras mueven montañas, sin ellas no tenemos nada de nada, como dice mi adorado Nick Cave, quien me hizo ir al cine a horas inapropiadas:


“A las palabras las amo y las respeto, pero también les temo”


Así que dejaré que las palabras lleguen a otras manos, a otras latitudes, a otras cabezas; dejaré que los poemas y los poemínimos y los anagramas y los ensayos y los inventos saquen aquello que no queremos decir, y que nos inciten a escribir, a brindarnos lo mejor de nosotros, a ser malas influencias a conocer el mundo y los mundos, a conocernos raros y aceptarnos distintos, a aprender otros idiomas y otras comidas, otros caminos para llegar a lugares que nunca hemos pisado y gastar el aliento que tanto hemos guardado.

 

Seamos todos, lectores compulsivos.

 


 

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  #HistoriasParaPerderse, #LizMendoza
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