Pretextos para leer

By LeerMx 9 meses agoSin comentarios

Últimamente he notado que me distraigo con la facilidad con la que una mosca vuela de una migaja a otra.


Estoy comenzando a creer que estas distracciones se deben a la grandísima cantidad de información a la que estamos expuestos todos los días, que a veces no soy capaz de procesar una emoción cuando llega otra cosa y me olvido de la anterior, caos infinito, caos espiral, ¿no?

Bueno, así las cosas, y entre otras, éstas han logrado que la cantidad de tiempo que dedico a mis lecturas se vea reducido. No es que quiera poner pretextos, pero la vida actual es exigente, absorbente y complicada.

Si alguna vez me prestaste un libro y ahora estás esperando que te lo devuelva, más te vale esperar sentado, porque tardaré un poco más de lo previsto. Y sí, tal vez te daré mil pretextos para justificar mi lento avance, pero lo que sí puedo asegurar es que cada minuto que dedico a mis historias, me transporto a otro mundo, y soy la más feliz de la vida. Que nos quede esa satisfacción ya es ganancia.

Lo único que creo que podría salvar mi alma mentirosa y que inventa pretextos para no dedicarle el tiempo justo a mis lecturas es conocer a alguien que combine mis cosas favoritas en el mundo, con las cosas de la vida imposibles de evitar.


Cuidado con lo que deseas, dicen las malas lenguas, y el monstruo de mis pensamientos lo hizo de nuevo. Y sí, lo conocí.


 Y créanlo o no, como si se tratara de un cuento de Lemony Snicket, la serie de eventos –aunque en este caso y hasta este momento, tendré que decir que son más bien afortunados– está sucediendo. La mala influencia ha llegado a mi vida, otra vez, sin el mínimo aviso y con una sonrisa en la cara.

Esta vez no puedo inventar pretextos ni argüir de lo ocupado que estuvo el día, porque las preguntas de mi mala influencia me obligan a leer todos los días, a tener algo nuevo que contarle, un nuevo personaje qué compartirle, y una nueva tontería literaria que me hace sonreír involuntariamente.

Por eso, ahora sé que mis pretextos, son sólo eso, pretextos. La lectura se puede y la lectura se debe. Y si tienes a esa mala influencia que te arrastra al lado oscuro, mucho mejor, déjate llevar sin remordimientos y olvídate de las mil y un razones que inventamos para no leer.


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