Que la fuerza nos acompañe

By LeerMx 6 meses agoSin comentarios

Leer no siempre es placentero, o más bien, no siempre tiene que serlo, a veces se trata de un ejercicio de conciencia, nos pone a pensar, nos sacude y nos hace interrogarnos sobre lo que nos rodea.

Los cambios son inminentes y las relaciones humanas son algo que se da de forma natural, pero ¿qué pasa cuando el curso de las cosas nos hace pensar que no acercamos al abismo?

La ciencia ficción es un género que nos encanta, pero debo decir que me espanta un poco pensar que todo lo que cabe en la cabeza de un ser humano es completamente posible en el mundo real.

Dice el dicho que la realidad supera a la ficción, yo creo que más bien la alcanza. Así pasó con todos los increíbles inventos que mencionaba Julio Verne en sus maravillosas historias, que parecían traídas de Marte o de Júpiter, y ahora, podemos decir que estos artefactos son parte de nuestra cotidianidad, son parte de la tecnología, de los instrumentos, de la historia del ser humano.

¿Y qué decir de los auriculares y las pantallas planas de las que hablaba Ray Bradbury en 1984?

Y los personajes que más que humanos eran seres automatizados y vacíos.

¿O qué tal las leyes de la robótica que aseguran una convivencia sana entre robots y seres humanos?

Ya que ellos fueron hechos para servir y no para pensar por sí mismos, ¿les suena parecido?

 

Decidir entre la realidad y la ficción no tendría que ser una decisión de la vida real, sino precisamente un juego, una historia que inventas cuando eres pequeño y que después recuerdas con el toque nostálgico necesario para dejar escapar una sonrisita.

Pero ahora, al mirar alrededor, parece que todo aquello que leímos alguna vez en nuestros libros de ciencia ficción, se acerca más y más a la realidad, de forma un poco más perversa y retorcida, pero… en fin, todo esto me da muchas cosas en las que cuales pensar.

Los seres humanos somos creativos por naturaleza, y muchos de nosotros no descansamos hasta saber que logramos dar un paso más hacia la teletransportación, la robótica, los adelantos médicos… la sociedad del futuro.

No sé si me tocará ver la nueva realidad, pero a decir verdad, prefiero leerla en mis historias e imaginarla en mi cabeza, mientras en el mundo real aún puedo tocar el piso con mis pies descalzos y bailar mientras el aire recorre mi piel llena de sol.


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